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Peña Sevillista El Arrebato de Tenerife:

SD Ponferradina 1-0 Sevilla FC

SD Ponferradina 1-0 Sevilla FC

 

El Sevilla pereció ante la Ponferradina en un partido gris, aunque, paradójicamente recibió el gol de la derrota justo cuando mejor jugaba. Los nervionenses fueron superados por las ganas e ilusión del rival Podríamos decir que el resultado de esta noche en Ponferrada es sorprendente, pero lo cierto es que desde el primer minuto se veía venir una hipotética derrota. No hubo ni trampa ni cartón en El Toralín. Se esperaba a un equipo local enchufado en los primeros minutos, con ímpetu exacerbado, intentando marcarle el terreno al Sevilla desde el principio, y así fue. El empuje local acabó encontrando premio en el descuento, justo cuando el Sevilla se había lanzado a por el choque. Quizás ése fue el problema, que los de Jiménez fueron a por el choque con excesivo retraso. Dijo el entrenador nervionense en la previa del choque que con el escudo no se ganan partidos, por muy inferior que sea el rival. El fútbol le dio esta noche la razón, porque la ilusión y el coraje que pusieron sobre el tapete los castellanos nunca se vio en el bando hispalense.

La Ponferradina salió a comerse a los andaluces y bien podría haber sido así desde el comienzo si no llega a ser por un colosal Javi Varas, que en la primera media hora se mostró decisivo con varias intervenciones. El tridente formado por Jonathan Valle, Rubén Vega e Irurzun desquició por momentos a la zaga nervionense pero en los momentos decisivos apareció el guardameta canterano, que se reivindicó de lo lindo, sobre todo cuando le sacó un mano a mano a Jonathan Valle poco después del primer cuarto hora de juego.

Sin embargo, el guión esperado comenzó a quebrarse cuando la Ponferradina no evidenció muestras de desgaste y continúo imprimiendo un ritmo vertiginoso al choque, poniendo un empuje inesperado por los hispalenses, que en la primera parte se vieron sorprendidos por el énfasis de los locales, pues no decayó en ningún momento. Lo peor es que la presión de los leoneses tampoco se vino abajo en la reanudación, ni mucho menos. Había dicho el técnico Ángel Viadino que su equipo tenía tablas más que suficientes para ganarle al Sevilla y lo cierto es que sus jugadores parecían empeñados en demostrarlo.

Jiménez movió el banco en busca de una reacción. En el descanso Fernando Navarro salió por Crespo, que lo pasó bastante mal en el lateral zurdo. Poco más tarde entró Navas por De Mul y con el palaciego en el campo comenzaron a mejorar las cosas. La frescura del extremo canterano, unido al lógico cansancio del equipo local, que por fin apareció, hizo que el Sevilla comenzara a llevar de forma clara la batuta del choque. Armenteros con un disparo que apuntaba a gol, desviado por un defensa, y Renato, que no llegó por poco a un servicio de Navas, rozaron el tanto de la victoria.

Carreño salió a veinte del final por Renato. El canterano, formando en punta con Luis Fabiano, se mostraba activo, el Sevilla en definitiva se estaba yendo para adelante, las sensaciones comenzaban a mejorar conforme avanzaba el final y en ese contexto de buenas vibraciones, jarro de agua helada que congeló al equipo de Manolo Jiménez. Un disparo lejano de Portilla con bote traicionero incluido superó a Javi Varas. Increíblemente, cuando mejor lo hacían los sevillistas, se llevaron un severo palo que hizo aún más fría la gélida noche ponferradina.

No hay lugar a las lamentaciones. El Sevilla no tuvo un buen partido, hasta el segundo tiempo no logró arrancar y cuando lo hizo se encontró un gol en contra cuando menos se lo esperaba, en una jugada aislada que en teoría no debía conducir a nada. Así es el fútbol de caprichoso, en el primer periodo la Ponferradina mereció marcar y se estampó contra Varas y cuando la situación se tornó adversa para los locales les llegó su premio. En cualquier caso, es una desventaja asumible y obviamente más que remontable en el Sánchez Pizjuán.

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